¿Habéis estado alguna vez en una cata de vinos?
Catar es
probar con atención un producto cuya calidad queremos apreciar, sometiéndolo al
análisis de nuestros sentidos. Se trata de buscar sus cualidades y defectos. La
cata profesional requiere de mucha práctica y años de entrenamiento.
En una cata
profesional veremos como se cuida no solo al profesional, sino también la SALA
DE CATAS.
Esta sala
debe ser de color claro a ser posible de paredes blancas, iluminación natural o
en su defecto una iluminación artificial que la imite, debe estar ventilada con
una temperatura (15-20º C) y humedad adecuada ( 60-70%) y algo muy importante es
mantener el silencio ya que el catador debe poner en juego sus cinco sentidos.
Otro factor
a tener en cuenta es donde servimos el vino: el CATAVINOS. Cada zona tiene un
vaso característico si bien en concursos internacionales se ha normaliazado una
copa para todos los países, su capacidad son 220 cm3
A la hora de
servir el vino en una cata, éste no debe superar 1/3 de la capacidad del
catavinos, previamente se aconseja enjuagar la copa con un poco del vino a
catar.
Coge la copa
por el pie y el fuste entre los dedos pulgar, índice y corazón asi
conseguiremos que el vino no se caliente y que no se manche el cristal lo cual
interferirá en la percepción del vino que estamos catando.
La cata de
vinos debe realizarse fuera de las horas de comidas, el momento idóneo suele
ser la media mañana es la mejor hora para poner a trabajar nuestros sentidos.
El orden de
cata en el caso de catar diferentes vinos será de blancos a tintos, de jóvenes
a viejos y los dulces al final.
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